TERAPIA PARA LA DEPRESIÓN EN VALENCIA
¿Te sientes triste muy a menudo últimamente? Analizar las causas y utilizar las herramientas necesarias para volver a un estado de motivación e ilusión es la mejor manera de superar este malestar.

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN? PSICÓLOGO PARA LA DEPRESIÓN EN VALENCIA
La depresión es una enfermedad que implica mucho más que sentirse triste por algunos días. Se trata de un estado constante de apatía, sensación de vacío, cansancio o desesperanza. No hay dos personas que la experimenten de la misma manera. Puede ser difícil de afrontar, pero existen excelentes opciones de tratamiento. No tienes por qué pasar por la depresión solo.
A partir de los síntomas, el psicólogo hace una evaluación y un diagnóstico, identificando desde cuándo aparecen y cómo afectan al día a día. El tratamiento depende de la gravedad; la psicoterapia suele ser la opción más recomendada. Los antidepresivos pueden ayudar en algunos casos. En leves y moderados, el ejercicio físico resulta muy útil. En los más graves, a veces es necesario el ingreso hospitalario.
Existe una tendencia a usar “depresión” como sinónimo de tristeza, en concreto de la tristeza normal —la emoción que todos sentimos en distintos momentos, igual que la alegría, el enfado o el miedo—. Esa tristeza no es lo mismo que la depresión.
En la depresión, la persona experimenta una tristeza distinta a la de perder a un ser querido o romper una relación. Se habla de una tristeza “patológica”.
Otros síntomas habituales son la pérdida de ilusión por lo que antes ilusionaba, la pérdida de interés por lo que antes interesaba y la pérdida de la capacidad de disfrutar con lo cotidiano.
¿QUÉ SÍNTOMAS TIENE LA DEPRESIÓN?
Según el DSM-5, el manual de trastornos psicológicos más utilizado, la depresión se caracteriza por cinco o más de los síntomas siguientes.
Estos síntomas deben haber estado presentes durante al menos dos semanas.
Al menos uno de los síntomas debe ser un estado de ánimo deprimido o la pérdida de interés o de placer.
- Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, con intensa tristeza o sentimientos de desesperanza ante el futuro.
- Disminución importante del interés o del placer por casi todo la mayor parte del día. Falta de motivación, apatía y embotamiento emocional.
- Pérdida o aumento de peso sin dieta, o cambios en el apetito.
- Insomnio o hipersomnia (dormir en exceso).
- Agitación o enlentecimiento psicomotor: moverse demasiado o muy poco.
- Fatiga o pérdida de energía.
- Sentimientos de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada.
- Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
- Pensamientos recurrentes sobre la muerte (no solo miedo a morir), ideas suicidas o intentos de suicidio.
¿CÓMO SE SUPERA LA DEPRESIÓN?
El primer objetivo suele enfocarse en el autocuidado: descanso adecuado, ejercicio físico y alimentación.
Cuando uno está deprimido, a menudo se aleja de las pequeñas cosas que le hacían feliz o pierde la capacidad de disfrutarlas. Actividades cotidianas como cenar fuera o tomar algo con amigos pueden desaparecer de la rutina. Por eso conviene volver a activarse, asumiendo pequeños retos que traigan de nuevo motivación y alegría.
También se trabajan las relaciones sociales y familiares y las actividades laborales, para que resulten más significativas. Identificaremos las áreas ligadas al problema y exploraremos técnicas terapéuticas para reconectar con la ilusión, la esperanza y proyectos de futuro.
Hay distintas formas de terapia para la depresión y, en general, son eficaces. Toda persona con depresión necesita tratamiento orientado a reducir síntomas, mejorar la autoestima, fomentar estrategias de afrontamiento más sanas y asegurar la continuidad del proceso.
Es importante pedir ayuda pronto: en la depresión grave puede haber riesgo de suicidio.
Según el modelo cognitivo-conductual, el tratamiento ayuda a modificar la forma de pensar e interpretar las situaciones, a uno mismo y al futuro.
Algunas de las técnicas basadas en la evidencia que utilizamos incluyen:
- Técnicas de relajación: respiración consciente y relajación muscular.
- Activación conductual: inicio y mantenimiento del hábito de ejercicio físico regular.
- Programa de actividades placenteras: reintroducir actividades que antes aportaban disfrute.
- Terapia cognitiva: identificar y cambiar pensamientos automáticos negativos y distorsiones, fomentando un pensamiento más positivo y realista.
- Mejora de la calidad del sueño y tratamiento del insomnio.
- Técnica de resolución de problemas: definir el problema, explorar opciones, valorar soluciones, aplicarlas y revisar resultados.
- Entrenamiento en habilidades sociales y asertividad.
- Mejora de la autoestima.
- Mejor gestión del estrés y la ansiedad.
- Reorganización de actividades cotidianas, rutinas y horarios.
- Terapia de pareja o familiar cuando sea necesario, ya que la depresión suele afectar a las relaciones personales.
¿QUÉ CAUSA LA DEPRESIÓN?
La depresión puede tener muchas causas, desde factores biológicos hasta influencias ambientales como acontecimientos vitales, relaciones o situaciones estresantes.
Las causas más comunes incluyen:
- Historia familiar: tener familiares con depresión u otros trastornos del ánimo aumenta el riesgo.
- Trauma infantil: ciertas experiencias afectan a cómo el cuerpo responde al miedo y al estrés en la edad adulta.
- Estructura cerebral: menor actividad en el lóbulo frontal se asocia a mayor riesgo de depresión, aunque no está claro si ocurre antes o después de los síntomas.
- Condiciones médicas: enfermedades crónicas, insomnio, dolor crónico o TDAH pueden aumentar la vulnerabilidad.
- Consumo de sustancias: alrededor del 20% de las personas con abuso de sustancias también experimentan depresión.
Otros factores de riesgo incluyen:
- Baja autoestima.
- Autocrítica excesiva.
- Historial personal de dificultades de salud mental.
- Ciertos medicamentos.
- Acontecimientos estresantes como duelo, problemas económicos, desempleo o divorcio.
Sin embargo, en muchos casos no se puede identificar una única causa clara de la depresión.
¿QUÉ FACTORES CONTRIBUYEN A LA DEPRESIÓN?
Hay muchos factores de riesgo reconocidos: personales, cognitivos, sociales, familiares y genéticos. Su impacto varía según la persona, las circunstancias y la etapa vital.
Los más significativos incluyen:
- Antecedentes personales o familiares de depresión.
- Predisposición genética.
- Dificultades económicas.
- Acontecimientos vitales adversos como soledad, divorcio o pérdida de empleo.
- Abuso de sustancias, incluido alcohol, drogas o mal uso de medicación.
- Historia de abusos sexuales.
- Enfermedades crónicas con dolor o discapacidad.
- Haber dado a luz recientemente.
La genética se considera uno de los factores más importantes en la probabilidad de desarrollar depresión.
Factores hormonales también pueden contribuir a ciertos tipos de depresión, y la exposición a la luz natural se ha relacionado con cambios de ánimo.
A veces la depresión comienza tras “desencadenantes”: eventos que activan el proceso biológico. No siempre son muy traumáticos; pueden ser mudanzas, reformas o una cirugía. Aunque el evento pase, los síntomas pueden continuar sin el tratamiento adecuado.